Puta
Mujer que intercambia relaciones sexuales por dinero o bienes materiales.
Princesa
Mujer que tiene un principado o que está casada con un príncipe.
La tierra del Sándwich había sido gobernada por príncipes y princesas desde hace mucho tiempo, así que las personas que habitaban en el principado estaban acostumbradas a los despilfarros de sus gobernantes y a sus necesidades reales, sin embargo semanas antes el príncipe Azul había fallecido por una congestión alcohólica, así que su hijo Apuesto tenía que encargarse del principado del Sándwich.
En una mañana tranquila y agradable se despierta una hermosa princesa y comienza a observar la bella y efímera gama de colores que el crepúsculo le ofrece, a su lado se escuchaba el cantar de unos ruiseñores que regocijaban la mente y espíritu de esta bella dama.
La princesa no podía dejar de pensar cuando es que llegaría el día en que su príncipe aparecería encima de su noble corcel y se la llevaría lejos de su padre que últimamente tenía la maldición de decirle que no a todo lo que ella pedía, bueno solo le daba comida, ropa, efectivo, tarjetas y cosas básicas para la supervivencia de una joven princesa, sin embargo no le había querido comprar la nueva carreta Lexus IS con ocho caballos de fuerza que ella sin duda alguna merecía.
En la misma mañana, Maya, una puta que trabajaba en el burdel llamado “Las cortesanas” se preparaba para ir a su hogar. Maya comenzó el día cambiándose la ropa que había usado toda la noche, después de eso pensaba en dirigirse con la madame para el reparto de las ganancias de la noche anterior.
La luz del sol entraba por las pocas ventanas que había en el lugar, hecho que poco importaba para Maya, de hecho nada importaba más que el cobro de sus servicios, así que inmediatamente se dirigió a la barra del burdel para ser la primera en recibir su paga. Al llegar a la barra comenzó el conteo: cuatro bailes, ocho copeos, siete bailes privados y tres especiales de media hora. Al parecer había sido una noche muy fructífera desde la llegada del príncipe Apuesto quien había disfrutado más de la mitad de los servicios de Maya, situación que no le incomodaba, no solo por lo bien que pagaba, sino porque el príncipe simplemente le resultaba atractivo y agradable.
En la calle Sin Nombre y avenida del Charco donde se situaba el burdel Las cortesanas paseaba un hombre muy conocido por el pueblo que al parecer no mostraba seña alguna de nitidez en su rostro.
Cuando Apuesto salió del burdel después de haberse encontrado con Maya, el amanecer le resultaba tormentoso y desagradable. Apuesto se sentía fatigado y tenía la boca seca, además de que la intolerante luz del amanecer y el cantar de los pájaros hacían que tuviera la intención de pasar por la orca.
Cuando Apuesto comenzó a tener un poco más de equilibrio y noción de su realidad recordó que ahora que su padre había fallecido tenía más responsabilidades en el principado. Esto ocasiono que le doliera más la cabeza, así que se dirigió a la zona comercial por un poco de tabaco y un jugo de tomate, pero al momento de pagar la cuenta se percató que su tarjeta real estaba sobregirada, fue entonces cuando decidió volver al palacio.
Cuando Apuesto regreso al palacio docenas de trompetas anunciaron su llegada y al pasar en medio de extravagantes caravanas se dirigió al lobby del palacio donde lo esperaba el consejero Falzo quien le dijo lo siguiente:
Consejero Falzo - Señor recuerde su compromiso con la asamblea a las cuatro.
A lo que el príncipe respondió.
Príncipe Apuesto- ¡Maldición lo había olvidado!, como sea iré a dormir, que nadie me moleste hasta las tres.
Mientras tanto Maya descansaba en su hogar, ya que había sido contratada por unos mercaderes para presentar su espectáculo ante Lujurioso que estaba comprometido por quinta vez, sin embargo aún tenía que terminar un bosquejo para su clase de pintura y a pesar de su fatiga por la noche anterior se encontraba ilusionada porque sentía próxima la realización de su sueño, por fin iba a plasmar su primera obra artística en un cuadro.
Al dar las tres de la tarde Apuesto se preparaba para asistir al consejo en donde se decidiría el plazo en el que ocuparía el lugar que dejo su padre. Durante la asamblea que fue dirigida por su tío Malo se decretó con base a las leyes del principado del Sándwich que el príncipe tiene que tener esposa para poder gobernar al pueblo, ya que Apuesto aún no tenía esposa por consecuente no podía ocupar el cargo, así que por influencia que tenia el tío en la asamblea solo se le concedió tres días al príncipe para poder conseguir esposa y en caso de no encontrarla se le quitaría el título de príncipe y se le otorgaría a su primo Oportuno.
Al salir de la asamblea Apuesto estaba perturbado. Nunca había tenido una responsabilidad de tal magnitud y aunque no estaba totalmente seguro de por qué tenía que ocupar el lugar de su padre sentía que era un hecho que simplemente tenía que suceder, así que tomo conciencia de la situación por un momento en su vida llena de ocio, vicios y mujeres y exclamo con un gran grito que sacudió a todo el palacio diciendo que sería el mejor príncipe que el pueblo haya tenido jamás, al pronunciar estas palabras un silencio musitaba lo que podría ser el inicio de una nueva era, pero fue acallado con el sonar de las trompetas que anunciaban la llegada de alguien de suma importancia.
El príncipe Apuesto dispuesto a hacer valer su promesa decidió ser él mismo quien recibiera formalmente al invitado que acababa de llegar al palacio y justo cuando bajaba cada escalón del palacio con pisadas firmes y que reflejaban convicción escucho las palabras del Anunciante:
Anunciante: el príncipe de jamón Unaiya acaba de hacer parecencia en el palacio.
En ese momento el príncipe Unaiya que era amigo de parranda de Apuesto se dirigió corriendo así él y le dijo:
Príncipe Unaiya - amigo como estas, espero que bien, porque yo la verdad tengo demasiados problemas.
Apuesto- ni me digas, deja que te cuento yo…
Príncipe Unaiya- bueno todo comenzó cuando mi padre me sorprendió en el sillón de sus aposentos con un vieja bien…
Apuesto- cabron no me interrumpas
Unauya- bueno está bien, pero se breve.
Apuesto- olvídalo larguémonos de aquí.
unaiya- bueno
Fin
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